Crónica de un Casamiento a los Piques

09 mayo 2007

Batalla campal


Todos me dicen que es normal. Que a todos les pasa. Y hasta que es saludable que suceda (me lo dijeron en varios idiomas desde varios lugares del planeta). Habrá que confiar en la boca de urna, nomás.

La cuestión es que hace algunas semanas atrás, nuestro petit departamento de dos ambientes y balcón terraza se convirtió en el escenario de una cruenta lucha.
¿El motivo? La bendita fiesta de casamiento.

Un presupuesto incierto y un número de invitados más incierto aún sumado a que los días pasan, encendieron la mecha de un número incierto de trotil que ni mi prometido ni yo sabíamos que albergábamos en nuestro microscópico hogar.

Y yo, que soy una chica del 2000, progre, liberada y todo eso, caí en todos los cliches en los que juré y perjuré que jamás iba a caer. La contienda duró varios días. Al finalizar la primera jornada, en un arranque de ira le dije "me voy a dormir a la casa de mi mamá". Por supuesto que el "no me caso nada" tampoco faltó, a lo que Rubén respondió "Vos te vas a casar conmigo - LOCA". (Quiero aclarar que mi novio no es un boca sucia, por lo que "loca" constituyó el sumun de la grosería y el mal gusto). Otra salida "creativa" que tuve en la misma noche fue: "Bueno, me caso por poder; vos no vengas" (????????) Estoy del retomate. Del re-tomate.

Gracias a Dios, no hay mal que dure 100 años ni casamiento que aguante, por lo que la tormenta fue amainando conforme los días. (Aunque seguimos casi como al principio: en la casi incertidumbre total).

La única gran ventaja que tienen estos desvaríos y su añadida incertidumbre es que, nosotros nos casamos en una fecha muy poco requerida por lo que algunos proveedores harán su máximo esfuerzo por mejorar sus precios. De todas formas, recomiendo tener todo listo, en lo posible, con más tiempo.

Ampliaremos.